IV Taller de Planeamiento en Espacios Patrimoniales
San Cebrián de Mudá (Palencia)
20-22 de septiembre, 2013

Conclusiones

– El primer paso para cualquier actuación de planeamiento tiene que pasar necesariamente por el apropiamiento, la involucración de la población local con su patrimonio. Esta implicación es la que puede constituir un freno inicial para el despoblamiento rural.

– En el mismo sentido, cualquier iniciativa tiene que plantearse “de abajo a arriba”, desde la ciudadanía. La administración, incluso la local, tiene que actuar de catalizador de esta energía ciudadana. Hay que cuidar la autoestima del pueblo: sus habitantes deben sentirse necesarios y trabajar las sinergias.

– El planeamiento de base patrimonial debería encaminarse a vertebrar las actividades económicas y sociales tradicionales, antes que las turísticas. Éstas ya llegarán en una fase posterior, pero lo que ayudará a fijar la población será la existencia de servicios médicos, escuelas… Las escuelas deberían, además, liderar la labor pedagógica encaminada a conseguir que la población se involucre con su patrimonio.

– En las zonas rurales despobladas es fundamental que el planeamiento patrimonial tenga una visión amplia, que vaya más allá de los límites administrativos municipales: de nada servirán actuaciones aisladas e inconexas, es necesario pensar globalmente; si no, sólo conseguiremos malgastar energías en algo que no tiene el respaldo de la población. Y en cuanto al patrimonio, éste debe considerarse como un todo: no podemos tratar de forma diferente lo industrial, lo religioso, lo rural, lo etnográfico…

– Los técnicos tienen que actuar como asesores de los proyectos e iniciativas ciudadanas: tenemos que terminar con el “divorcio” entre lo académico y los ciudadanos.

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