Urbs et Ager

Planeamiento y Patrimonio

You are currently browsing the Métodología category.

Sobre el entorno patrimonial del riu Anoia

A raíz de desarrollo de los trabajos llevados a cabo sobre el proyecto del Parque Patrimonial del Llobregat en 2000, se decidió continuar con un proceso similar en sus principales afluentes, como el río Anoia. Los problemas a los que este planeamiento de base patrimonial pretendía dar respuesta eran los habituales: salvaguardar el patrimonio industrial obsoleto y hacer que este diera un impulso a la economía de la zona.

La metodología seguida fue la desarrollada por la UPC Universitat Politècnica de Catalunya) y el MIT, basada en la definición de Unidades Temáticas, que básicamente son espacios en los que una actividad industrial determinada había tenido protagonismo en el pasado, asumiendo que había construido el territorio de determinada forma. En definitiva, un paisaje con sus propias reglas, no siempre perceptibles. Para hacer comprensible ese paisaje, se busca que cada Unidad Temática explique una historia, un relato conceptual sobre el terreno en el que los diferentes elementos patrimoniales (edificios, infraestructuras, espacios con usos concretos) fueran “narrando” su propia historia. Para ello se definían una serie de “puertas” o accesos, de “hitos” o referencias y de “espacios de oportunidad”, a transformar.

Como primer paso para la definición de espacios comprensibles, resulta ciertamente interesante. Pero no suficiente, si lo que se pretende es preservar para el futuro lo que fue el espacio industrial. De hecho, los elementos patrimoniales que quedan aislados dentro de un entorno cambiante, suelen llegar a resultar incomprensibles. El parque no debe limitarse a explicar la historia y, como consecuencia, a proteger los elementos patrimoniales singulares. Debería también conservar el conjunto a base de proteger las relaciones históricas entre los distintos elementos.

Un ejemplo sencillo nos lo ofrecen las huertas que los obreros cultivaban en las proximidades de las fábricas en sus escasos ratos libres, o ya como jubilados. La conservación de estas pequeñas huertas es valiosa para la conservación de un ámbito patrimonial, ya que impide la transformación indiscriminada de una porción del territorio y mantiene las relaciones, espaciales e incluso visuales, entre los diversoso elementos, como son la fábrica, el canal industrial (que siempre es el que abastece de agua a las huertas), los lavaderos y las viviendas obreras. La idea es que un conjunto de pequeños elementos patrimoniales “menores” que por separado tienen un valor relativo, y que apenas podrían llegar a ser protegidos individualmente, al ser contemplados en conjunto, como elementos de un mismo territorio, toman una nueva dimensión; la dimensión territorial. La contemplación de los elementos junto con las relaciones que mantienen entre sí, hace coherente esta nueva forma de gestión del conjunto.

Volviendo al río Anoia, hay que estacar que, como en otros parques similares, el río sirve como estructura conceptual del parque, ya que las industrias siempre se acercan al agua. Pero es apenas eso, un soporte conceptual. Por el contrario, un conjunto de espacios preservados del cambio, es ya una estructura física, además de conceptual. La necesaria jerarquización del ámbito patrimonial pasaría por la valorización de aquellos entornos en los que las relaciones tradicionales se hallen mejor conservadas para imponer en ellos una normativa diferenciada, estricta en los referente al mantenimiento de las relaciones espaciales, que implicaría su no transformación. De manera similar a com ocurre con los ámbitos naturales, en los que el criterio que prima es el buen estado de conservación del “ecosistema”. Esto es, de las relaciones entre los diversos seres vivo, y también con su substrato físico. Como vemos, el concepto podría ser similar respecto al territorio.

En el ámbito del Parque del Anoia destacan dos relaciones territoriales interesantes: la convivencia en proximidad de los viñedos con algunos edificios industriales y la ocupación del fondo del valle, allí donde este está más encajado, por molinos reconvertidos en fábricas y por alguna colonia industrial.

La imagen de este molino papelero, todavía en uso para fines educativos, es paradigmática, y es una buena forma de comprender la íntima relación entre el mundo rural y la industria que se estableció probablemente a mediados del s XVIII y que se ha mantenido hasta hace bien poco. Estas fábricas de papel, molinos al fin y al cabo, buscaban la proximidad del rio, en este caso el Riudebitlles, que precisaban tanto para generar energía como para utilizar el agua en el proceso de producción. Pero sus trabajadores, eran gente del campo. Casi siempre, agricultores a tiempo más o menos parcial. Y la propia fábrica era parte del campo. Una construcción del territorio profundamente alejada de la segregación espacial de actividades de hoy.

Bien, pues todos esos procesoso históricos, y algunos más que ignoro, se puedene intuir, observar o, por lo menos, son sugeridos por esta sencilla imagen. Las viñas a tocar del muro de una fábrica ciertamente “sucia”, por su actividad. La chimenea que no rompe sino que sólo transforma conceptualmente el paisaje rural. Tal vez incluso el ideal de la ciudad-jardín, en su parte industrial.

moli-riudebitlles_web.gif

Por cierto, en la vecina población de Capellades se puede visitar un espectacular ejemplo de “molí paperer”.

En el entorno del Anoia, y aún más en el de su afluente Riudebitlles, la relación entre viñas y fábricas es sin duda el elemento patrimonial más destacado. Por tanto, lo que se debería proteger son los espacios en los que esta relación se mantenga con manor vigor. Aunque la propia forma de lso espacios no sea la tradicional. Y es que en la actualidad existen viñas de 70 Ha de superficie o más, cuando en el pasado 1 Ha era la medida de una viña grande.

El paulatino crecimiento se ha hecho aumentando los espacios llanos aptos para el cultivo, con el uso de medios mecánicos industriales que han recortado los típicos cerros (turons) en los que se refugiaba el bosque de pinos, siguiendo un proceso de nivelación en todo equiparable al de la instalación de un polígono industrial. Las consecuencias para el paisaje patrimonial son evidentemente, demoledoras, ya que transforma o hace desaparecer las piezas del mosaico histórico, y rompe las proporciones que elementos como la viña, el bosque residual y los edificios mantenían entre sí. huerta. Pero en cierta manera, también se puede considerar que lo esencialse mantiene en casos coo el que aparece en la imagen, las bodegas de una importante productora de “Cava” (nombre del Champagne en España). Se aprecia la armonia de las relaciones entre la ancestral masía, las nuevas naves (bajo sospecha de no cumplir con el método tradicional, por cierto) de fermentación y, para rematar, en el extremo oeste (izquierda), se apercia el mánifico edificio de un antiguo molino.

Por lo que respecta a la industria, la colonia Marçal, más conocida por “La Fou” (Vallbona d’Anoia) nos permite apreciar diversos aspectos interesantes, como el problema de la revitalización de la antiguas colonias industriales. Las casas se sitúan en el lugar más húmedo y menos soleado, y arrastran además la historia del rechazo colectivo de los habitantes de pueblo. Todos tienen familiares que allí trabajaron o vivieron, y que de ella guardan recuerdos penosos. Recuperar recrear, implicaría mantener diversos elementos relacionados entre sí, como los que se aprecian en esta imagen del 1917.

can_nadal_1917.gif

El conjunto está marcado por la proximidad, consecuencia de las dificultados en los desplazamientos. Las casas con la huerta junto al canal, muy próximo, se sitúan en un lugar húmendo pero cercano a a fábrica (hoy aún activa). La única via de comunicación es un precario camino de herradura, substituído hoy por un apista sin asfaltar y un puente peatonal. Incluso los campos aterrazados, hoy desaparecidos bajo el bosque, ocupan el fondo. ¿Qué elementos se deberían conservar o reconstruir para que el espacio tuviera realmente un valor patrimonial?. La propuesta, en cualquier caso, no puede pasar por la recreación de la imagen de época, porque el factor distancia, la distancia de la vivienda obrera a la fábrica en especial, que conformó aquel espacio haciendo de la proximidad la cuestión principal, no es ya la cuestión dominante. Las fábricas, como las gentes, han buscado lugares más accesibles, en el llano superior. Por otro lado, las duras condiciones de vida hacen que aún hoy en dia, la imagen del lugar sea muy negativa, lo cual constituye un serio obstáculo para su recuperación. Recientemente ha sido comprada para la creación de una “ecocolonia postcapitalista“, de economía alternativa.

Posted December 8th, 2011.

Add a comment

Paisajes Democráticos y densidad

La densidad, como variable susceptible de ser calculada, es de  uso corriente en planeamiento y, por lo general, se utiliza para expresar la bondad o maldad de un plan o de una aglomeración urbana. Sin embargo, es una de las variables que peor resisten el ataque de preguntas hechas con doble intención, tan del gusto del gremio. Por ejemplo, ¿es más justa una ciudad menos densa?¿o es más injusta?. O bien ¿es más ecológico un paisaje menos densamente poblado?. ¿Es más humano?. O, porque no, ¿es más democrático un paisaje menos o más denso?.  La respuesta es, en todos los casos que “depende”.  O lo que es lo mismo, que podemos afirmar que la densidad, como parámetro, carece de valor real.

Veamos un ejemplo (un poco rebuscado, la verdad) , la comparación entre el distrito de Madripur (Bangladesh) y la provincia de Noord-Holland (Países Bajos)

SuperficiePoblaciónDensidad

Noord-Holland2,670 km²2,606,584976

Madripur1,144 km21137008993

 

Las condiciones geográficas del territorio son comparables, ya que ambas ocupan amplias llanuras deltaicas, si bien el clima es muy diferente, y el nivel social y económico, también.

¿Lo es el nivel de democracia territorial? Veamos unas imágenes de cada uno de ellos. En la primera aparece el área central de la ciudad de Sibchar (Madripur, Balgla Desh), estructurada sobre una potente suburbana y en la que diversos estanques tienen gran relevancia  como elementos “urbanos”.

En la segunda, vemos los alredeores de Haarlem (Noord-Holland, NL), con sus urbanizaciones de media densidad y una trama viaria estructurada sobre canales navegables.En la segunda, vemos los alredeores de Haarlem. Ambas imágenes están a la misma escala.

 

 

 

Podríamos analizar tantas diferencias como similitudes queramos, pero si tratamos de ersponder a la pregunta ¿cuál de los dos paisajes es más democrático? Casi seguro que abandonaremos el análisis y nos remitiremos a informaciones externas, no cartografiables, como el PIB, el nivel de analfabetismo, la proporción de población dedicada a la agricultura o el número de empresas por habitante.

Pero tal vez podamos fijarnos en el tamaño y disposición de las parcelas para medir, de una manera vaga el acceso al suelo fértil como una medida del reparto de la riqueza. Porque el acceso al suelo existente sería, sí, un parámetro para medir el nivel de democracia.  Pero las diferencias en el espacio agrícola, como tamaño y orientación de las parcelas se explican más por el hecho de que una economía es industrial, la otra no tanto.  El uso intensivo de los estanques, como espacios de producción, caracteriza el espacio bengalí, mientras que en Holanda prima el uso del agua para el transporte.

Por democrático podemos entender el nivel de reparto en el acceso a la tierra/agua productivas , y ese no parece ser muy diferente. También en el acceso a las redes viarias, que, a su manera, ambos solventan a base de aumentar la densidad edificada sobre las suburbanas (como se hizo siempre).  La mayor o menor dependencia del transporte público no se refleja en las imágenes, pero sí la mayor capacidad de las vías neerlandesas, canales y carreteras.

Un paisaje corresponde a un país muy pobre, el otro a uno muy rico. Y sin embargo, no es posible desligar el paisaje de la capacidad e sus ciudadanos para transformarlo al máximo, de acuerdo a sus querencias y/o necesidades. Y desde el momento en que se les permite transformarlo, eso sería democracia. No lo sería en cambio que a unos se les permitiera, y a otros, no.

Pero volviendo a la densidad, vemos que una mayor densidad puede ser, y suele ser, una expresión de democracia, porque lo que está reflejando es el interés por vivir en ese lugar, por aprovechar las particularidades que ofrece el territorio, como la proximidad al centro o centralidad, la productividad de los campos.

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

Sobre la existencia de paisajes democráticos

Si el paisaje es el reflejo de la sociedad que lo habita, que lo construye, entonces una sociedad democrática debería verse reflejada en su paisaje. Bien, pero ¿como serían esos paisajes democráticos?

A partir de esta pregunta elemental, se plantean cuestiones complejas, en especial aquellas que hacen referncia a las necesidades humanas (reales o imaginarias) y a la legítima  búsqueda de la felicidad a la que, el urbanismo, debería dar respuesta.

En esencia la Democracia se caracterizaría por permitir y fomentar que cada ciudadano viviera en la forma por él deseada, en función de la capacidad tecnológica disponible. El paisaje, por tanto, se caracterizaría por una tendencia a la uniformidad, causada por ese reparto “equitativo” en la implantación de los avances tecnológicos, mientras que por otro lado tendería a la diversidad, en función de la libertad de elección de la que gozarían  los ciudadanos.

Por contra, un paisaje totalitario se caracterizaría por la uniformidad, por la concentración de recursos y tecnologías en determinados lugares y por una manifestación (de existir) escasa y muy localizada de las opciones personales en los usos del territorio.

Más complejo resultaría apreciar las diferencias en cuestiones como las centralidades urbanas, la localización de las infraestructuras viarias o el desarrollo de las zonas industriales. Pero es evidente que esas diferencias existen, y que deberían ser importantes, ya que de otra forma, vendría a significar que el espacio se ocuparía de  manera similar independientemente de las formas de vida, y eso no parece posible.

Sin embargo, a menudo parece que los urbanistas actúan con una actitud nada democrática, en tanto que su formación les lleva a mantener una teórica certeza científica en la que tienen poco espacio las voluntades de los habitantes. Para intentar solucionar este “defecto de base” se recurre a la participación ciudadana, una serie de “procesos correctores” del planeamiento que le darían a éste y por tanto al paisaje resultante, su verdadero carácter democrático. Como es lógico, estos procesos son consecuencia directa del ambiente que se viva en cada comunidad, y por tanto no tienen apenas peso en nuestro entorno, en los que suele limitarse a la lucha por el aumento de valor de determinados terrenos.

Es también evidente que una mayor participación ciudadana, con la consiguiente manifestación de voluntades diversas, expresadas por lo general por personas sin base urbanística pero con un profundo conocimiento del territorio, va en detrimento de los planteamientos técnicos del urbanista. Es decir, a más participación, menos planeamiento, hasta llegar a un ideal de paisaje plenamente democrático, creado sin planeamiento alguno…

Contra esta ¿deriva?, estaría el conocimiento superior sobre el funcionamiento de los sistemas territoriales, que implicaría la existencia de soluciones objetivamente acertadas, tales como concentración de la población, dependencia de determinadas infraestructuras, centralidades fuertes o difusas según el caso y otras, que se impondrían por su carácter científico.

Creo que todos somos conscientes de que son escasas las soluciones “realmente científicas”, y que la mayor parte de las propuestas urbanísticas son, en realidad, propuestas que buscan un fin, en general, el del bien común y la mejora de las condiciones de vida, sean estas lo que fueren.  Otra cosa es que estas propuestas se reflejen, en realidad, en un paisaje más democrático.

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

Patrimonio para evitar el turismo…

… al menos ese turismo amorfo, desapasionado y tan poco vital al que estamos tan acostumbrados y que, reconozcámoslo, todos hmos practicado alguna vez (o muchas).

Y es que el turismo, que es una industria muy beneficiosa y la única posible en muchos lugares, tiene curiosamente su cara más triste… en los propios turistas.

Hace ya años que con el maestro Xabi Eizaguirre bromeábamos con la frase que antiguamente rezaba en las prisiones:

“Odia al turismo y compadece al turista”

Pero la verdad es que no habíamos inventado nada:

“Los turistas son, en su mayor parte, una tribu de aspecto muy triste. He visto caras mucho más alegres en un funeral que en la plaza de San Marcos. De los turistas, la mayoría sólo llega a ofrecer un aspecto realmente feliz cuando logran unirse en bandada y fingir durante una breve y precaria hora que se encuentran en su tierra.”

Aldous Huxley, Along the road.

En realidad, el turismo también corrompe la realidad, altera las costumbres de todo lo que toca, y puede incluso destruir el medio natural y hasta el patrimonio, PERO ES UNA INDUSTRIA NECESARIA (al menos en lo que queda de siglo).

Y por lo tanto, en este blog, seguiremos dedicando tiempo y esfuerzo a integrar todo el patrimonio que haga falta como parte de esa indústria, eso sí, manteniendo el principio ético de que no debe atraer turistas tristes e indiferentes, si no personas en busca de sí mimas. Es decir, viajeros

“Un viajero viene a ver la realidad que ya está ahí. Un turista sólo viene a ver una realidad inventada para él.”

Malcolm Bradbury, Doctor Criminale (citado por P. Hollander).

La expresión se ajusta a la realidad. Nuestro trabajo, al planificar los espacios patrimoniales, debe ser ayudar al viajero a  inventar una realidad rica, “con contenidos” que se dice ahora,  cargada de significados. Que le aporte algo, vaya.

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

Una metodología para espacios patrimoniales menores

En el Congreso de TICCIH España se presentó una ponencia que pretendía aportar criterios metodológicos aplicables a espacios con valores patrimoniales, especialmente cuando estos no sean casos paradimáticos.

La presentación, con los puntos muy resumidos, se puede consultar a continuación.

Ferrol
View more presentations from urbsager. (tags: planning)

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

Barns of the Catskills

Un arquitecto, por formación o por costumbre, cuando mira un paisaje, tiende a imaginar cómo lo podría transformar. Cómo construir, en fin, un paisaje “mejorado”. La tendencia es aún mayor en un ingeniero. Por el contrario, para un geógrafo, la tendencia es la contraria: conservar, congelar, “salvar” los paisajes de una segura destrucción. Destrucción, construcción, dos términos que, analizados en profundidad, a menudo tienen poco que ver con los paisajes, territorios o espacios a los que se refieren. ¿Se destruye el paisaje o se transforma?. Se defiende, ¿de quién? ¿de sus habitantes?. Se protege, se congela..

.

“No intervenir”, es decir, dejar el paisaje tal y como lo hemos encontrado en el momento de pensar en actuar sobre él, es una postura poco frecuente, pero algunos buenos ejemplos si existen, como este de “Barns of the Catskills”, que pretende promover el paisaje de los Catskills (Delaware county, NY) sin alterar su aspectoagrícola tradicional, tal y como se debió de consolidar antes de 1950. Bosques y prados están salpicados por numerosas granjas que conservan ese aspecto tradicional. En particular, destacan los graneros y los establos, ya que se pueden distinguir diferentes tipologías adoptadas en diversos momentos históricos o traídas por los inmigrantes.

Barns of the Catskills es una propuesta que pretende dar solución a un problema muy común: la generación de recursos económicos que compensen la limitada rentabilidad de la actividad agrícola. Lo que tiene de original es la manera en que busca interesar al visitante, simplemente contemplando desde la carretera establos y graneros enmarcados en un entorno agrícola en plena actividad. Como se aprecia en el esquema, se trata de recorrer carreteras para apreciar los graneros y otros elementos. Tres vías han sido consideradas directamente com o paisajísticas, dado que ellas el conjunto espacial es más valiosos que los elementos individuales. Algunos de los graneros són públicos y se pueden visitar, otros únicamente se pueden ver desde fuera

El “filtro” económico que ha de permitir que quede dinero de los visitantes en la comarca son unos pequeños mercados rurales que venden productos locales. Los beneficios derivados de la imagen del lugar van también a reforzar la “denominación de origen” de esos productos. Es un caso evidente de aplicación de valores patrimoniales al desarrollo económico.

Resulta también interesante valorar que es lo que se ha considerado como patrimonial. A pesar de que realmente, en esa comarca se dan cita diferentes estilos de construir graneros, la visita incluye graneros de origen relativamente reciente, de los años 30 del pasado siglo. En la imagen podemos apreciar uno de estos graneros, comparado por catálogo en 1935 en los populares grandes almacenes Sears & Roebruck.

En los años 20 empezó a ser habitual entre los dispersos pobladores de la América rural la compra por catálogo. La firma Sears ofrecía prácticamente de todo, incluidas casas y graneros, que una vez edificados parecen, realmente, parte fundamental de un paisaje “tradicional”.

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

Lowell: ejemplar pero inimitable

[display_podcast]

Que la ciudad de Lowell (Massachusetts) es uno de los mejores ejemplos de revitalización de un territorio a partir del patrimonio (industrial) está fuera de dudas. Sin embargo, una serie de factores hacen que, como ejemplo, no sea demasiado válido, ya que es excepcional en muchos aspectos. Como excepcional es el tratamiento que se le ha dado: Lowell es el único “National Park” urbano de EE.UU. Esto quiere decir que recibe generosos fondos federales. Resulta curioso ver a los rangers pasearse por sus calles vestidos como si estuvieran en un bosque. Pero esta excepcionalidad, está justificada por la originalidad del proceso de creación de la ciudad tanto como por su posterior desarrollo.

Su inspirador, Lowell, pensaba en impulsar la industria sin crear un proletariado miserable como el que ya existía en Inglaterra. La receta de sus sucesores fue emplear a chicas jóvenes de la zona, las “Mill Girls” campesinas, que sólo trabajarían en las fábricas durante unos años, para luego regresar a su hogar en el campo. Algunas de estas mujeres dejaron escritos interesantes, cuando no apasionantes, de su vida en la industria. Y estos escritos empezaron a crear, hace más de siglo y medio, la particular imagen de la ciudad.

Uno de los bloques destinados a residencia de las “Mill girls”

Otro factor que la distingue es la gran cantidad de maquinaria en buen estado, funcionando, que se conserva. La maquinaria ha encontrado su lugar en el museo. Se mantiene en activo, y emplea a un grupo de antiguos trabajadores, realimentando positivamente el sistema, ya que el museo se ha convertido en el principal atractivo de la ciudad. Evidentemente, la gran calidad (y cantidad) de material expuesto y las especiales condiciones del museo limitan notablemente la posibilidad de que aparezcan otros museos textiles en las proximidades, incluso en un radio muy amplio.

Otro aspecto interesante es la conservación de los canales. Estos aprovechan el salto natural del río MerrimacK, domesticado ya en los armeros tiempos con el llamado “Pawtucket dam”, sin el cual, la industria nunca habría aparecido. La combinación de los canales con los enormes edificios industriales le dan un aspecto característico a la ciudad. Estas industrias, como la que alberga el museo, concentraban todos los procesos textiles, de la bala de algodón al tejido final, en un único edificio, a diferencia de lo que era habitual por ejemplo en Europa.

El otro factor que singulariza el entorno es el mantenimiento de diversos barrios étnicos que son reflejo de las diferentes oleadas migratorias que revitalizaron la ciudad. El proceso que ha llevado a la valorización de la inmigración como un fenómeno enriquecedor ha tenido su reflejo territorial en un renovado interés por mantener una imagen cuidada, “auténtica”, de cada barrio y, como resultado, del conjunto de la ciudad.

El resultado de la combinación de estos tres factores: una imagen tradicional sólida, una gran cantidad de elementos patrimoniales bien conservados y una buena imagen propia de la población han creado (más bien re-creado) un espacio de gran interés. Una fuente importante de valor añadido que beneficia a las empresas y que permite reinvertir en conservación.

No cabe duda de que Lowell es un hito importante en la utilización del territorio para el desarrollo regional. Como tampoco lo es que hay que ser muy cautos a la hora de toma esta ciudad como un ejemplo a seguir. Ser consciente de las propias limitaciones es siempre importante.

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

Tres principios de actuación en ámbitos patrimoniales

De la experiencia acumulada en actuaciones en medios patrimoniales de valor no muy evidente, a las cuales podemos denominar como “menores”, se pueden deducir estos tres principios de actuación, que quedan aquí expuestos a vuestra consideración:

1 Principio de predominio de las relaciones territoriales
El planeamiento de ámbitos patrimoniales puede basarse en la conservación de las relaciones históricas ente los diversos elementos que conforman el territorio.

Se considera que estas relaciones son una expresión física del conocimiento acumulado por las sociedades que lo habitaron a lo largo de la historia. Pero estas relaciones pueden no ser evidentes, y en cualquier caso, se precisa de un estudio previo para definirlas y, lo que es más importante, evaluarlas. El mantenimiento, o incluso la potenciación de esas relaciones, es la base de ese planeamiento, y la mayor parte de la normativa deberá de referirse a ellas.

Del estudio del pasado se deducen los conocimientos aplicados al territorio, y de entre estos, se pueden escoger aquellos que pueden tener valor para nosotros, que pueden servir en nuestra vida diaria para transmitir sensaciones o inducir reflexiones que mejoren nuestras condiciones de vida. A mayor conocimiento territorial, más patrimonio interpretado y mejor uso se puede hacer de este. Por el contrario, si determinadas relaciones fueren fruto de un mero capricho tecnológico o social, o de una circunstancia extraordinaria, no habría porque tenerlas necesariamente en cuenta.

A lo largo de la historia del planeamiento muchas veces se ha tratado la cuestión de si es más efectiva una normativa muy concreta que intente prever cualquier circunstancia frente a la capacidad de la población de dejar expresarse con sus propios criterios sobre el territorio, dejando únicamente unas normas relacionales. De entre ambos, el planeamiento de base patrimonial debería decantarse por el segundo porque, en realidad, sobre el territorio los aspectos patrimoniales se expresan sobre todo por las relaciones entre elementos, más que por una idea preconcebida de como debe construirse el paisaje ahora o en el futuro. Si se respetan esas relaciones, entonces estamos aprovechando el conocimiento tradicional, estamos construyendo sobre la tradición. Si no respetamos esas relaciones, aunque imitemos el estilo edificatorio o salvemos determinado edifico, en realidad no estamos dando un valor añadido al territorio, que era de lo que se trataba.
2  Principio de supeditación a la jerarquía del valor patrimonial
No es posible intervenir en el territorio con criterios patrimoniales si no es a partir de un estudio capaz de determinar el valor (aunque sea de forma subjetiva), que cada parte del territorio tiene desde el punto de vista patrimonial.

Esto supone y permite el establecimiento de una jerarquía territorial en la que puede quedar claro que partes deben permanecer inalteradas, o al menos definir el  límite de alteración de cada una de ellas. Es por tanto la definición de la capacidad de transformación de un espacio una posibilidad interesante, en tanto que esa capacidad de transformación dependerá de los valores que realmente queramos mantener.

Un corolario  de este principio es la cuestión de la definición o no de límites. En nuestro planeamiento actual, los principios del zonning siguen siendo los más válidos, ya que de cara a las cuestiones jurídicas establecen líneas, objetivas y por tanto “aceptables” por todos. Pero el planeamiento de base territorial no es, de momento, dominante, y por tanto no hay que exigirle tanto valor legal. Es por ello que un cierto grado de indefinición, unos límites laxos o simplemente, la inclusión progresiva de aquellos espacios previamente definidos como de mayor valor, influyan de manera que su conservación o regeneración irradie sobre el resto del territorio. La definición de límites estrictos implica además, como en los parques naturales, la sensación de que el resto del territorio  tiene  menos valor y es por tanto susceptible de ser transformado.
3 Principio de comprensibilidad del espacio patrimonial
Las intervenciones en ámbitos patrimoniales deben dar como resultado que el espacios, y con el su carga cultural e incluso sentimental, sea comprensible para quien lo perciba.

Para lograrlo, aunque sea sólo en parte, hay que estructurar adecuadamente ese espacio, guardando proporciones entre los espacios de explotación y de residencia, manteniendo abiertas algunas relaciones, que de modo testimonial, permitan entender las relaciones históricas entre los habitantes y sus producciones, que expliquen sus formas de vida. A los parques patrimoniales hay que pedirles que hagan comprensible el espacio actual en función de lo que fue en la historia.

Un espacio patrimonial mal estructurado, en el que se preserven elementos aislados pero no entornos espaciales coherentes, puede no transmitir mas que imágenes confusas, no información.

Por ejemplo, si la chimenea del XIX se mantiene sobresaliente por encima de un bloque de pisos de alto standing, se habrá salvado, qué duda cabe, un valioso elemento de arqueología industrial. Sugerirá el pasado, generará emociones. Pero difícilmente evitará que los niños pregunten ¿qué hace eso ahí?. Difícilmente hará comprensible el espacio industrial pretérito. Difícilmente generará interés por él.

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

Lo que hemos aprendido del planeamiento urbano

Hay un extenso conocimiento teórico acumulado en los trabajos de rehabilitación de los centros históricos de ciudades, desde hace más de medio siglo.

Hay que tener claro que lo que nos interesa es la valoración del concepto de patrimonial, y con ella, las estrategias seguidas para valorizarlo. Ya sabemos, por la práctica del urbanismo, que suele haber bastante distancia entre lo que es aplicable a un entorno propiamente urbano, en el sentido tradicional del término urbano, y lo que puedan ser los territorios contemporáneos.

Un buen ejemplo sería el “Pla del Patrimoni” de Reus (Tarragona), en el que destaca la “utilización” del patrimonio edificado, básicamente edificios modernistas, para estructurar diversos espacios urbanos.

De entre las cuestiones interesantes, podemos destacar las siguientes:

1. Jerarquización de los elementos patrimoniales:
Es muy importante. A cada elemento patrimonial se le otorga un cierto valor, que depende tanto de su valor intrínseco como del posicional. Una consecuencia directa sería, por ejemplo, el esponjamiento interno de núcleos densos a base del derribo de determinadas manzanas de casas y no de otras.

2. Valorización de los conjuntos por encima de las individualidades
Experiencias recientes en planeamiento urbano han puesto de manifiesto que el interés de los conjuntos genera importantes “empatías ambientales” de cara a su valorización como elemento valioso, como transmisor de significados.

Los conjuntos, las seriaciones, la repetición de patrones de asentamiento guardan en sí mismas un importante potencial que hay que poner de relieve, que hay que describir para darlo a conocer.

3. Se concentran los esfuerzos en la potenciación de los espacios públicos.
En especial, plazas, paseos y calles comerciales. El contacto humano es la base de la ciudad, si él, esta carece de su sentido más elemental.

Si, pero, ¿qué podemos transportar al ámbito del territorio?. Sin duda, la concepción de nuevas formas de espacios de contacto humano, algunas de las cuales pueden tener una sólida base patrimonial.

4. Substitución de actividades
La mayor parte de las regeneraciones económicas de espacios urbanos se han hecho a partir de cambios drásticos en las actividades que en ellos se desarrollaban.

En el entono territorial, esta cuestión está mucho más abierta y, a diferencia de los que sucede en las ciudades, en las que los espacios construidos no se alteran sensiblemente, en muchos espacios rurales la actividad ES el paisaje….

5. Tendencia creciente a la tematización
En cualquier ámbito con valores patrimoniales. Se tiende a tematizar para hacer más comprensible la propaganda comercial, la “venta” virtual del lugar.

Se trata de procesos complejos, que tienen aspectos negativos evidentes, como la excesiva simplificación de la historia de los lugares, o la limitación de los elementos s valorar. En un signo de los tiempos!. Por otra parte, desde el punto de vista económico tiene bastantes ventajas.

Es un tema que requiere un debate que permita definir qué límites no se deberían sobrepasar en los procesos de tematización.

6. Creciente dependencia de la actividad turística
Como corolario de los dos puntos anteriores, el turismo, la principal industria en el mundo hoy en día, tiende a ser la actividad dominante en los espacios patrimoniales. Probablemente, la cuestión está en que no sea la única.

7. Compatibilidad con la iniciativa privada
Se ha abandonado ya la creencia dominante en el pasado reciente de que la iniciativa pública podía hacer frente en solitario a problemas de regeneración urbana, más aún en el caso del territorio.

8. Importancia de la participación de la población local
Relacionada con la anterior, se ha puesto de manifiesto algo tan lógico como que no podemos actuar sobre un espacio sin la complicidad de una parte significativa de sus habitantes y “usuarios”

9. Recurso a imágenes pre-cocinadas
Consecuencia de la tematización. Resulta más fácil y económico vender imágenes que la gente ya conoce que fabricarlas a partir de los verdaderos recursos locales. Una consecuencia es la indiferenciación, que algunos proponen como característica típica de la globalización.

10. Tendencia a la monofuncionalidad
Tal vez sea una consecuencia directa de las ventajas de tipo jurídico que ofrece el planeamiento basado en el zonning.

11. Importancia creciente de la cuestión de la movilidad
Más allá de la fobia tradicional contra el automóvil, se presume la importancia de crear ofertas atractivas para mejorar en calidad la movilidad. También para reducirla o eliminarla.


			

Posted October 24th, 2011.

Add a comment

¿Existe el patrimonio territorial?

Cada vez se usa con mayor frecuencia el término “patrimonial”, y ya se sabe que cuando una palabra se empieza a oir en exceso, su significado se diluye. Esto está ocurriendo, también, en el ámbito del planeamiento territorial .

En origen, “patrimonial” hace referencia a un legado que tenga valor, que implique un “patrimonio” para quién lo reciba. El concepto de “valor”, por su parte, puede ser bastante subjetivo. Hoy en día, cuando muchos temen a la globalización por la uniformidad que impondría, la condición de ser “único”, “auténtico” y “autóctono”, hace que se perciba como valioso el patrimonio del cual se supone, por principio, que posee todas esas virtudes.

Que existe una cierta uniformidad en los patrones de ocupación actuales, que se repite en gran parte del mundo, es cuestión indicutible. Condominios, avenidas con palmeras y centros comerciales son similares en todo el mundo… si es que no están diseñados por las mismas personas. Que esa uniformidad en los espacios construídos nos haga uniformes en nuestros comportamientos, habrá que estudiarlo.

Pero volviendo a la pregunta de cabecera, ¿existe el patrimonio territorial?, vamos a contestar que si. Que pensamos que hay elementos heredados que tienen un valor específico por su relación con otros elementos del territorio, más que por el valor histórico o artístico intrínseco que puedan tener por sí mismos. Ese valor posicional, referencial, relacional, estructurante,  semántico o como se quiera interpretar  sería, y esto es lo más interesante, aprovechable para el planeamiento territorial actual.

Para concretar, patrimonio territorial, en lo que se refiere al planeamiento, sería el conjunto de elementos construídos de cualquier tipo susceptibles de ser utilizados como elementos estructurales de un planeamiento territorial más o menos convencional. Forman parte del espacio construído elementos muy diversos, como parcelas agrarias, infraestructuras, edificios, vestigios históricos, trazas urbanas, hitos referenciales, miradores, etc. Incluso, hay quién opina que se podrían incluir elementos no propiamente físicos, tales como la imagen que un determinado lugar pueda tener en el imaginario colectivo.

Pero en cualquier caso, el patrimonio territorial no es ese rasgo diferencial de nuestro ADN, o del ADN de nuestro territorio, que para muchos, viene a ser lo mismo. Es más bien la expresión física del conocimiento que de las condicions del territorio tuvieron sus habitantes en el pasado. De las técnicas que fueron capaces de desarrollar. De la estructura social, justa o no, que mantuvieron. Y de lo que se trata, es de aprender de todo ello. De hacer que el patrimonio nos sea útil porque nos explique cosas sobre nuestra historia, que es también explicarnos quienes somos. Y porque nos enseñe cosas sobre nuestro entorno que hoy, con las prisas, no somos capaces de aprender.

Al fin y al cabo, los hombres somos poco más que una acumulación de recuerdos, y el patrimonio, el espacio construído que nos han legado quienes vivieron antes, son el legado físico de sus recuerdos, que también pueden ser los nuestros, que pueden llegar a formar parte de nosotros. Y eso es lo que queremos intentar.

Más que un hermoso souvenir, el patrimonio es como una vieja foto de familia, en la que los rostros y las actitudes, siempre nos recuerdan a alguien.

Posted September 25th, 2007.

Add a comment

FireStats icon Powered by FireStats