Roma, 1901 — Rio de Janeiro, 1943  Urbanista, arquitecto y paisajista.

Ficheiro:Arq e urb attilio correa lima.jpg

Hijo del escultor José Otávio Corrêa Lima, Attilio se graduó en arquitectura en la Escuela Nacional de Bellas Artes (NSFA), en Río de Janeiro en 1925, y cono urbanista por la IUUP de la Sorbonne (Paris) en 1930 . Por invitación de Lucio Costa, fue profesor de urbanismo en la NSFA de Rio de Janeiro.

Algunos lo consideran un urbanista francés, debido a la influencia que recibió en su formación y a su manera de actuar, pero otros lo consideran como el primer urbanista propiamente brasileño, eso siempre suponiendo que el término “urbanista” admita ese tipo de adjetivos.

Su proyecto más destacado es la planta original de la nue

va ciudad de Goiania (Goiàs, Brasil). También es interesante  el plano para la ciudad de Niteroy (Rio de Janeiro), sede de la industria del acero brasileño.

 

Lo que nos ha dejado

En 1933 se decidió  que la nueva capital del estado de Goiàs se  debía en el lugar menos urbano que se pueda imaginar, en medio del inmenso Planalto, de población en extremo dispersa y donde las ciudades antiguas eran apenas pequeñas joyas, aunque  realmente barrocas, como Cidade de Goiàs. El proyecto le fue encargado a Correa, sin duda porque los promotores (básicamente el gobernador de Goiàs) querían algo diferente.

Y así nos dejó el centro fundacional de Goiania. Aunque su diseño es puramente barroco,  con unas típicas avenidas que van a parar a puntos centrales como en Karlsruhe o Ve

rsalles, se trata de una concepción moderna en el sentido de que quiso incorporar a la ciudad todo lo que la modernidad ofrecía. Pero construyéndola, como en la ciudad barroca, a base de símbolos potentes. Unos símbolos de unos poderes que ya no eran los mismos, como se deduce de lal centralidad del Parlamento. O al menos, eso era lo que él creia.

Hay que destacar su voluntad de construir una ciudad basada en símbolos, y de hacerlo de una manera potente, sin complejos. En particular, el eje d la ciudad viene establecido entre la estación de ferrcarril y el parlamento de Goiàs. El lugar que recibe a los inmigrantes, la estación, se alinea con el lugar que alberga el máximo  poder del Estado. Se trata de una alegoría evidente y hermosa, aunque estuviera (y esté) cargada de medias verdades: la posibilidad de prosperar para aquellos que llegan sin nada.

 

 

La idea tan clara como hermosa  finalmente se vio culminada con la construcción de una estación de ferrocarriñ estilo “Art Decó”, una referencia simbólica que tiene algo de templo, como probablemente se imaginó en el proyecto, que ha resistido incluso la deaaparición del ferrocarril. De la estación parte una magnífica avenida que llama la atención por su intenso espíritu urbano, situada como estaba en el proyecto en medio de la nada, de una extensión de campos que se perdían en cualquier dirección. La magnífica Avenida Goiàs guarda en su amplitud la armonía  de escala con las manzanas de l centro de la ciudad, y la mejor prueba del éxito que tuvo su propuesta es la vitalidad que hoy muestra, a pesar de que casi no existen edificios de la época fundacional, excepto el Teatro Goiania.

 

Vista de parte de la Avenida Goiàs, con los numerosos tenderetes de su mercado semi-informal. Se puede apreciar que por sus dimensiones, está pensada y capacitada para ejercer de corazón urbano de una ciudad bastante más grande que la pensada originalmente, como el tiempo se ha encargado de demostrar.

Otro elemento trascendente es el “Barrio Obrero”, un barrio perfectamente moderno pensado para artesanos  en el que cada casa tiene un espacio para taller en la parte posterior, pero todo él basado en la arquitectura popular. El ambiente de sus calles mantiene un carácter muy especial, poco frecuente en una ciudad de ese tamaño, que se debe sin duda a la coherencia que todavía mantienen los edificios de un aplanta entre sí y con los espacios públicos, recoletas placitas muy adaptadas al clima.

Lo más importante del legado de Correa, a mi juicio, es el valor de constuir símbolos habitables sin esconderse, haciéndolos evidentes. Cuando hoy lo corriente es dibujar una cosa y explicarla hasta convertirla en otra, los proyecto de Correa son en ese aspecto, cristalinos.

El ejemplo más claro, y más hermoso, es la relación que quiso establecer entre la estación central de Goiania y el palacio de la Asamblea del Estado, con lo que pretendía ligar aquellas personas que llegaban a la ciudad por ferrocarril, cargadas sólo con ilusiones, con el máximo centro decisorio del estado de Goiás. La unión se realiza a través de

Parece claro que el Sr. Atilio tenía una idea clara de cómo debía ser una ciudad perfecta, y además creía en ella. Otra cosa es lo que en realidad sucediera con el tiempo, pero la fuerza de su idea sigue dando vida al centro histórico de Goiania. y por lo que parece, seguirá por mucho tiempo, a pesar de que el creciemiento del resto de la ciudad.

 

 

Leave a Reply